En las últimas décadas estamos observando el aumento gradual de la prevalencia de algunas enfermedades crónicas, junto al envejecimiento progresivo de la población. Los avances conseguidos en el tratamiento específico del CANCER, han permitido un aumento significativo de la supervivencia y calidad de vida de estos enfermos. Más recientemente, enfermedades como el SIDA han irrumpido en nuestra sociedad demandando una respuesta sanitaria. A pesar de estos avances, un importante grupo de enfermos morirán a causa de su enfermedad.La Medicina Paliativa es el estudio y manejo de pacientes con enfermedad avanzada, progresiva e incurable, con pronóstico de vida limitado y cuyo objetivo es conseguir la mejor calidad de vida posible. Los Cuidados Paliativos consisten en la atención global de los pacientes cuya enfermedad no responde a tratamiento curativo. El fin de estos Cuidados es el logro de la mejor calidad de vida, para los pacientes y su familia, promueven la vida y consideran el proceso de morir un hecho natural, sin acortar la vida ni prolongarla innecesariamente.
Los derechos del paciente terminal, establecidos por la OMS en 1990, están de acuerdo al ejercicio de la Medicina Paliativa e incluyen, entre otros, el derecho a participar en las decisiones terapéuticas, a no morir solo o con dolor, a no ser engañado, a la asistencia de parte de y para la familia.
A los profesionales de la salud se los ha preparado para diagnosticar, combatir la enfermedad, identificar sus causas y, en lo posible, instaurar medidas preventivas. Cuando los medios y remedios fracasan y el paciente entra en una fase terminal, el médico y los profesionales de la salud quedan con una sensación de profunda impotencia, ante lo irremediable. La propuesta de la medicina paliativa es una respuesta ante esta dolorosa situación: cuando el fin es irreversible, tanto en niños como en adultos, ayuda a disminuir el dolor y aliviar el sufrimiento del paciente, conteniendo tanto a éste como a sus seres queridos.
Una de las metas principales de los cuidados paliativos es el control del dolor y de otros síntomas para que el paciente pueda permanecer lo más alerta y cómodo posible. Los servicios de cuidados paliativos están disponibles para personas que ya no pueden beneficiarse de los tratamientos curativos; el paciente típico de cuidados paliativos tiene un pronóstico de vida de 6 meses o menos. Los programas de cuidados paliativos proporcionan servicios en varias situaciones: en el hogar, en centros de cuidados paliativos, en hospitales o en establecimientos capacitados para asistir enfermos. Las familias de los pacientes son también un enfoque importante de los cuidados paliativos, y los servicios están diseñados para proporcionarles la asistencia y el apoyo que necesitan.
Antes de admitir al enfermo en el programa de cuidados paliativos es importante tener la seguridad que se trata de un paciente terminal, y no de un paciente crítico o de un paciente crónico muy avanzado. Se insiste en que los cuidados paliativos sean instrumentados por un equipo multidisciplinario porque además de la tarea del médico (generalmente un clínico o internista) es necesaria la intervención de otros profesionales: enfermeras, psicólogos, kinesiólogos, nutricionistas, etc. Es imperioso que los distintos profesionales del equipo de salud mantengan entre ellos reuniones periódicas que sirvan para coordinar la labor asistencial.
Es evidente que más allá de la enfermedad de base (cáncer, SIDA, insuficiencias orgánicas o multiorgánicas) y de las características propias del paciente, es necesario que el control de síntomas sea efectivo para que el enfermo tenga una calidad de vida aceptable. De todos los síntomas el más temible es el dolor, y se habla de dolor físico, dolor mental, dolor social, dolor espiritual. No somos capaces de evaluar el dolor total en forma objetiva. Podemos aproximarnos haciendo una evaluación (no medición) en un paciente terminal.
Hoy por hoy no podemos incluir a la muerte en nuestro sistema de vida porque vivimos en un eterno presente y, carecemos de tiempo. Que una persona muera en un respirador, además de ser una situación totalmente inhumana, nos habla de lo que hemos aprendido, de nuestro actual sistema de vida. Que un paciente sin posibilidad alguna de recuperación sea sometido a un sinnúmero de prácticas "desproporcionadas", que sólo sirven para prolongarle la agonía, constituye una expresión del encarnizamiento terapéutico (dystanasia).
Los cuidados paliativos representan una alternativa válida para ofrecer una muerte digna a los pacientes terminales, pero sería ilusorio creer que constituyen la solución de todos los casos. Prueba de este fracaso son la creciente permeabilidad social y profesional que se advierte en ciertos países del primer mundo ante la posibilidad de que el paciente opte por la eutanasia pasiva o incluso el suicidio asistido, respondiendo de esta manera a un autonomismo extremo.
Para más información y ver las Recomendaciones de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) podeis pinchar aquí.





















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