lunes 6 de abril de 2009

Proyecto Gran Simio. ¿Nos separa un 1% de genoma?

Ha levantado bastante revuelo la presentación de una propuesta no de ley por la que se insta a la Congreso de los Diputados a apoyar los objetivos del 'Proyecto Gran Simio' (PGS). El proyecto gran simio (http://www.proyectogransimio.org), es un proyecto internacional que intenta incluir a los antropoides no humanos en una comunidad de iguales, al otorgarles la protección moral y legal de la que, actualmente solo gozan los seres humanos.

A muchos les ha dado la risa sobre la validez racional de tal propuesta, pero lo cierto es que la propuesta es una consecuencia lógica de la enorme confusión causada por la revolución biogenética, que ha removido los límites tradicionales usados para definir “que es lo humano”. No obstante en la cabecera de la página web ya nos advierten que el proyecto NO pretende que se considere a chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos como HUMANOS, que NO son, si no como HOMÍNIDOS que SI son.

La mentalidad tecnocrática moderna, ve al hombre fuera de la naturaleza y por encima de ella. Esta mentalidad, ha entrado en crisis de forma brutal, porque existe un riesgo real de destruir toda la vida sobre la tierra (calentamiento global, guerra nuclear, destrucción del Amazonas, etc). El cambio de paradigma económico, no es que sea una opción, sino que es una necesidad para la supervivencia de la Tierra. El PGS destaca que la diferencia genética entre el chimpancé y el hombre es de un 1.4%, que el hombre no está por encima de la naturaleza sino dentro de ella, y eso es totalmente cierto.

La evolución demuestra que provenimos de los simios, y que nos desarrollamos como humanos al erguirnos y hacernos bípedos, liberando las manos y haciendo herramientas. Eso permitió disminuir el tamaño de la mandíbula, lo que a su vez dio paso a un aumento de la capacidad craneal, al desplazamiento del centro de gravedad y a un erguimiento mayor. Pero surgió un problema. Para ser bípedas, el canal del parto de las primeras homínidas tuvo que estrecharse progresivamente, debido al problema biomecánico del centro de gravedad, haciendo que los partos se hicieran más espaciados y más difíciles. En los cuadrúpedos, el parto es mucho más sencillo, y en los simios también, porque no andan erguidos del todo como nosotros, ya que las manos son semimotoras. Si el cerebro humano creció en capacidad, y por otro lado el canal del parto se estrechó, la única solución era que el cerebro de la cría se ablandase. Todo este avance en inteligencia, conllevaba un coste: al ablandarse el cerebro de la cría, y espaciarse los partos, la crías necesitaban más cuidados. La cría de chimpancé se agarra a la espalda de su madre, que sube corriendo a un árbol. El ser humano no puede hacer eso. El ser humano al nacer, es el animal más débil, porque es el animal más indeterminado, su cuerpo es menos herramienta que el de un tigre por ejemplo. Su fuerza está en la inteligencia, que es plasticidad pura, porque es abstracta. Pero para que la inteligencia pueda desarrollarse, es necesaria una comunidad de homínidos que le protejan en las fases más débiles y que le transmitan durante un período enormemente largo comparado con el resto de especies, un montón de conocimientos y experiencias. Resumiendo: no es que la compasión y la ternura merezcan la pena. Es que sin ellas no seríamos humanos porque no seríamos nada. La especie humana tiene un único conjunto de genes, pero de genes intercomunicantes.

El ser humano es el único capaz de habitar todos los nichos ecológicos, al establecer el clima artificial que más le conviene. Por eso, tenemos el deber ético de defender las realidades naturales que no pueden defenderse por sí mismas, como los simios, las diversas especies animales y vegetales que forman los ecosistemas, que son también la herencia de las futuras generaciones, que tampoco se pueden defender de nuestras agresiones a la Tierra.

En este video podemos observar como la famosa naturalista y primatóloga inglesa Jane Goodall descubre y estudia la cultura de los chimpancés.




Fuente: www.bioeticaweb.com

1 comentarios:

  1. Todos debemos ser tratados igual... Y respecto a la naturaleza, siempre hay que cuidarla. No usemos cosas tóxicas!!! Un abrazo!

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